Prevención de cáncer de mama

Por: Sebastian Yurrita, M.Sc.

Director Diagnóstico Genético, BIOTI

El cuerpo humano se encuentra en constante recambio celular. Esto quiere decir que a pesar de que no exista una herida, las células envejecerán, tendrán nuevas células hijas que las sustituyan, y luego morirán. Sin embargo, en algunas oportunidades las células no mueren, adquiriendo un cierto grado de inmortalidad. Y como no mueren, tampoco dejan de tener nuevas células hijas; con lo cual se genera una expansión celular descontrolada, que suele conllevar a la formación de algo a lo que llamamos tumor.

El cáncer de mama ocurre cuando las células en el tejido mamario no encuentran en sus genes la información completa para apagarse y no tener células hijas, o programar su muerte celular con el fin de dejarle su lugar a otras células mucho más jóvenes y útiles. Esto es cierto para todos los tipos de cáncer, en los cuales las células dejan de trabajar exactamente de la misma manera en que están programadas por sus genes.

Ante ello, se han desarrollado pruebas genéticas que permiten leer el ADN de los pacientes, con el fin de reconocer la información dañada dentro de los genes, y de esta manera poder predecir de forma oportuna, cuales células tendrán un comportamiento anormal a lo largo de la vida.

El cáncer de mama es la principal causa de mortalidad en mujeres. Alrededor de 1 de cada 12 mujeres se enferman de cáncer de mama a lo largo de su vida. El 53% de las personas con cáncer de mama diagnosticadas de forma tardía podrán ser curadas por medio de tratamientos regulares (quimioterapia y/o radioterapia). La detección temprana es curable en un 70% pero existe el inconveniente que tan solo el 43.8% de ellos, podrán ser diagnosticados por mamografía.

Ahora bien, ¿cuál beneficio posee el diagnóstico a través de pruebas genéticas? La respuesta es también numérica, y no decepciona: puesto que la lectura de la información dañada de los genes que se realiza a tiempo podría estar adelantada al desarrollo del cáncer entre 1 a 20 años, por lo que hasta un 80% de los casos, poseerán un mejor pronóstico y recuperación.

Adicionalmente, a través de las pruebas genéticas se ha podido determinar, por ejemplo, que el 30% de los pacientes ya enfermos con cáncer colorrectal, estaban al mismo tiempo en riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario hereditario; haciendo que la detección temprana de otros tipos de cáncer se vea ampliamente beneficiada mediante un diagnóstico genético de precisión, más que oportuno.

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